
Justo en las afueras de Cusco se alza una de las estructuras más enigmáticas del mundo andino: Sacsayhuamán. Su nombre, que se traduce del Quechua como “halcón satisfecho”, no le hace justicia a la monumentalidad de sus muros.
Esta fortaleza inca no solo es un sitio de parada obligatoria, sino un rompecabezas de ingeniería que desafía la lógica y la tecnología conocida de hace 600 años. Te contamos por qué Sacsayhuamán sigue siendo un misterio.

El rasgo más impactante de Sacsayhuamán son sus enormes bloques de piedra, apilados en zig-zag a lo largo de sus tres niveles de murallas.

Lo que realmente diferencia a Sacsayhuamán (y a otros sitios incas) es la precisión con la que encajan las piedras.

Sacsayhuamán fue mucho más que una fortaleza; fue un centro religioso vital.
Ver en persona la escala de Sacsayhuamán es la única forma de apreciar la maestría de los constructores incas. Te garantizamos que te irás con la pregunta en mente: ¿Cómo lo hicieron?
